sábado, 16 de octubre de 2010

Tras-lúcido

Cuando
En la terrible mañana
El despertador
Clava su flecha
En la sien
De la última botella,
Es inevitable sentir
El extraño
Gusto de la muerte.
Tirado
Junto los pedazos
De un -ya no existo-
Mi mente se fundió.
El domingo se escapa
Triste y monótono
Definiendo los fracasos
La vida se va
Sin decir
Hasta nunca.
Mañana voy a deber
Veinte años
Trescientos pesos
Y dos meses de alquiler.

Un Juan cualquiera.

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