En la terrible mañana
El despertador
Clava su flecha
En la sien
De la última botella,
Es inevitable sentir
El extraño
Gusto de la muerte.
Tirado
Junto los pedazos
De un -ya no existo-
Mi mente se fundió.
El domingo se escapa
Triste y monótono
Definiendo los fracasos
La vida se va
Sin decir
Hasta nunca.
Mañana voy a deber
Veinte años
Trescientos pesos
Y dos meses de alquiler.
Un Juan cualquiera.
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