viernes, 12 de marzo de 2010

Espera.

... y si, esperando a que sea la hora, afloje los brazos, mi espalda estaba recta, las piernas bien plantadas en el suelo. Ojos fijos.
El sol se oscureció, ni una sola nube en el mantel. El viento soplaba en la dirección correcta. Me hundí en mis recuerdos de aquellos zapatos, esperándolos otra vez. Las hojas del árbol bailaban como locas. Solté una carcajada silenciosa. Me mire las uñas y trate de no morderlas.
Muy cerca estaba, cuando la vi caminar. No tuve tiempo de dudar que palabra pronunciar primero.
No quería que ese día, sea como todos los otros. Ella esperaba algo diferente y se lo tenía que dar. No lo sabia, lo intuí. La mire por unos segundos mientras me buscaba. Su rostro hizo una mueca al verme. Sonreí de un lado de la boca y fruncí un poco el seño. Caminó unos pasos y ya estaba enfrentándome. Me saludó y volví a sonreír con mi boca pequeña, muda.




Montserrat Collado

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